Tenía esta loca idea de escribir semanas atrás, pero decidí finalmente que lo haría cuando ya estuviera asentada en Australia y he cumplido, así que aquí estoy.
He preferido hacer spam de mis fotos de forma que mis antiguas escrituras locas anteriores queden bien atrás de forma que ni pueda echarle una mirada. No es que me torture o se me rompa el alma si es que llego a leer algo, porque no, es solo que no me agrada mucho la idea de tener que recordar cosas que no están y que planeo que no estén más.
Así que en fin… mejor cambio de tema.
Como ya muchos saben (mis amigos, conocidos, etc.), me he mudado a Australia con el objetivo de darle un vuelco a mi vida, comenzar de cero ¿Y qué mejor que hacerlo en un sitio donde no conozco nada? Estoy quedándome en un departamento que Noah (quien vive aquí) me ha facilitado y estoy sumamente agradecida por eso, porque me facilitó el venirme mucho más antes porque con eso ya asegurado, el resto no importa y es cosa de ir descubriendo día a día que hacer aquí.
El primer día que llegué aquí fui recibida muy bien, hay una señora que es mi vecina quien viene prácticamente todos los días a preguntarme si estoy bien o necesito algo, además de invitarme a almorzar o cenar, es muy amorosa ella, dice que le recuerdo a su hija que se mudó hace muchos años atrás a Estados Unidos, que ironía.
Ella fue mi compañía durante los primeros días y después de que empezara la búsqueda de trabajo, empecé poco a poco a ampliar los rostros conocidos. Por fortuna, se me da bien el sociabilizar y terminé por quedarme en un trabajo que si bien no es EL trabajo, me sirve para comenzar, no estoy tan desesperada por ahora y me da tiempo libre para salir a conocer y disfrutar en especial de la playa o de la costanera en general.
La tienda es pequeña y no me estresa casi nada, está a unas calles de donde vivo y por las tardes suelo salir en bicicleta a conocer por los alrededores. Es gracioso lo diferente que es la vida aquí comparado con New York. Allá todo es muy rápido y la gente se preocupa mucho de lo que viste o los accesorios que lleva, de las compras en Barneys o las reuniones sociales en los restaurantes lujosos. Amaba esa vida. Pero estar aquí ha abierto mi mente a las cosas simples de la vida.
Dejé mis amados zapatos Louboutin y empecé a usar más zapatillas. Dejé atrás mi auto (igual era medio difícil traerlo desde NY y está mejor en casa de Jake) y empecé a usar mi bicicleta. Dejé de ser socia en un estúpido gimnasio y ahora salgo a caminar por la playa. Sip, me gusta mucho más como estoy ahora (y ahorro en muchos gastos también, já).
Ahora bien, a pesar de todo tengo que admitir que echo de menos algunas cosas. No, más bien personas. La cara de Jake ante las ideas que se me ocurren (creo que me pasé un poco con nuestra última conversación, pero tú eres el mejor consejero del mundo y te quiero <3), a Matt también, que aunque no lo veía todos los días, sabía que estaba por los alrededores cuando no hablábamos y ahora que seguimos sin hablar, se me hace medio difícil saber que está incluso más lejos de lo que puedo llegar a imaginar. Y puf, las visitas a Kelly para comerme todos los pasteles que podía (y la buena conversación, of course) y Jennie, Quinn, Alison y eeeeeeeeetc. o se me irá la vida nombrando.
Se me fue la inspiración. Si alguno de ustedes quiere viajar, ya sea de vacaciones, por unos días o lo que sea, avísenme. Tengo una habitación libre y si son más, donde caben dos, caben tres y así consecutivamente (¿).
Cuídense todos y no me olviden.
Lucianna.-



Yeah, that happened to me today. And yeah, I’m a little crazy